15/02/2011, en Vivienda, MAS · ARQUITECTURA
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Parcela estrecha y alargada. Desnivel moderado. Orientación contraria a ciclo diario del sol. La ecuación requería una solución imaginativa: la descomposición. Un volumen desfragmentado de manera piramidal en forma de L nos permitió afrontar los demás retos que requería la construcción de esta vivienda unifamiliar.

En la distribución interior optamos por colocar la zona de día frente a la fachada principal. Siguiendo las directrices marcadas por los promotores, escaleras, salón y comedor se orienta al sureste, sur y suroeste, respectivamente. Mientras, la zona de noche surge como una pieza de la L que se expande hacia los espacios traseros. De esta manera, hemos conseguido dotar a las habitaciones de un ambiente tranquilo sin renunciar a comunicar, mediante un recorte en el diseño, las estancias privadas con el jardín exterior orientado al este.

El frente acristalado que corona la fachada principal introduce luz en el hall a través de la escalera. Esta luminosidad se reparte homogéneamente por toda la vivienda gracias a las ventanas coladas estratégicamente al final de cada recorrido, sirviendo de referencia exterior. Incluso el sótano, donde ubicamos la zona de servicios y un volumen longitudinal diáfano para aparcamiento, cuenta con una referencia exterior. Un porche en la fachada principal protege el salón del acceso a la vivienda.

El diseño de esta vivienda unifamiliar, ideada con una cubierta en cinc, carpinterías de aluminio y piedra como materiales principales, trata de aligerar la rotundidad de su forma con ventanales esquinados. Asimismo, el diseño incluye una terraza con vistas a la arbolada parte trasera.
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15/02/2011, en Vivienda, MAS · ARQUITECTURA